Entre La Foz y Figares, esta senda recorre uno de los paisajes más amables de Morcín, combinando paseo fluvial, memoria minera y caminos verdes. Una ruta sencilla, circular y muy agradecida para descubrir el concejo sin grandes exigencias.
La Senda La Foz-Figares es una de las rutas más accesibles y agradables de Morcín. Su trazado, homologado como PR-AS 314 Ruta La Foz – Figares, permite disfrutar de un recorrido circular de unos 7,5 kilómetros, con una duración aproximada de 2 horas y 30 minutos y dificultad baja. Es una ruta pensada para caminar con calma, ideal para quienes buscan una experiencia de naturaleza cercana, cómoda y con interés paisajístico e histórico.
El itinerario parte del entorno de La Foz, uno de los núcleos más representativos del concejo de Morcín. Desde el inicio, el camino se adentra en un paisaje verde y recogido, marcado por la presencia del agua, la vegetación de ribera y los antiguos trazados vinculados a la actividad minera. No es una ruta de grandes cumbres ni de fuertes pendientes, sino un recorrido amable que invita a avanzar despacio y observar los detalles del entorno.
Uno de los principales atractivos de la senda es su relación con la antigua infraestructura ferroviaria minera. Parte del recorrido aprovecha trazados y elementos vinculados al transporte del mineral, lo que permite caminar por un espacio donde naturaleza y patrimonio industrial se entrelazan. Los túneles, pasos y caminos recuerdan la importancia que tuvo la minería en la configuración del paisaje de Morcín y en la vida de sus habitantes.
Desde La Foz, la ruta avanza por un entorno de paseo fluvial, donde el sonido del agua y la vegetación aportan frescor y tranquilidad. Estos primeros tramos resultan especialmente agradables para quienes buscan una caminata sin complicaciones, con buen ritmo y sin exigencias técnicas. El recorrido permite disfrutar de la escala más cercana del paisaje asturiano: ríos, prados, árboles, caminos tradicionales y pequeños núcleos habitados.
A medida que la senda progresa, el itinerario se aproxima al entorno del Rotellón, un espacio que forma parte del recorrido y que ayuda a conectar la ruta con la memoria minera del valle. La antigua vía minera y los elementos asociados al transporte de carbón convierten este tramo en una experiencia que va más allá del simple paseo. Caminar por aquí significa recorrer un paisaje transformado por el trabajo, pero recuperado hoy para el disfrute tranquilo y el contacto con la naturaleza.
El camino continúa hacia Figares, otro de los puntos principales de la ruta. Este núcleo aporta al itinerario una dimensión rural y local, con la presencia de viviendas, caminos y espacios abiertos que contrastan con los tramos más arbolados. El paso por Figares permite entender mejor la relación entre los pueblos del concejo y las antiguas vías de comunicación que los conectaban con las zonas de trabajo, los valles y otros núcleos cercanos.
Desde Figares, la ruta sigue hacia La Collá, completando uno de los sectores más interesantes del recorrido. La ligera ganancia de altura permite obtener una visión más amplia del entorno, sin que la subida resulte especialmente dura. El desnivel acumulado es moderado, con unos 270 metros positivos y negativos, lo que hace que la senda mantenga siempre un carácter accesible. La altitud se mueve aproximadamente entre los 200 y los 400 metros, ofreciendo variedad sin convertirse en una ruta exigente.
El regreso hacia La Foz cierra el recorrido circular y permite disfrutar de nuevo del paisaje desde otra perspectiva. Esta estructura circular es uno de los puntos fuertes de la ruta, ya que evita la sensación de ida y vuelta y aporta una experiencia más completa. Cada tramo ofrece un matiz diferente: el paseo fluvial, la antigua vía minera, el paso por Figares, la zona de La Collá y el retorno hacia el punto de inicio.
La Senda La Foz-Figares es perfecta para familias, senderistas ocasionales o personas que buscan una ruta tranquila con contenido. Su interés no está en la dificultad, sino en la combinación de elementos que reúne en pocos kilómetros: naturaleza cercana, patrimonio industrial, pueblos, vegetación, agua y memoria minera. Es una ruta sencilla, pero con identidad, muy adecuada para descubrir Morcín desde una mirada pausada y accesible.