Desde Pelúgano, la subida a Peña Mea conduce hasta una de las montañas más reconocibles del concejo de Aller, famosa por su gran ventana natural conocida como el Ojo de Buey. Una ruta exigente, espectacular y muy montañera.
La Ruta de Peña Mea es una de las ascensiones más emblemáticas de Aller y una de las rutas de montaña más singulares del centro de Asturias. Su atractivo principal no está únicamente en alcanzar la cima, sino en recorrer un paisaje calizo de gran belleza, atravesar zonas de pasto, ganar altura sobre el valle y descubrir uno de los elementos naturales más conocidos de la sierra: el Ojo de Buey, una gran abertura en la roca que se ha convertido en imagen icónica de esta montaña.
El recorrido parte del entorno de Peḷḷuno / Pelúgano, una localidad situada a los pies de Peña Mea. Desde el inicio, la ruta deja claro su carácter montañero. No es un paseo suave ni una senda familiar, sino una ascensión con desnivel importante, pensada para personas habituadas a caminar por montaña. La ruta completa que habíamos trabajado tiene una distancia aproximada de 10 kilómetros, con un desnivel positivo y negativo cercano a los 910 metros, y una altitud que se mueve entre los 638 y los 1.558 metros. Por ello, la dificultad se considera alta.
A medida que se abandona Pelúgano, el camino asciende entre prados, caminos tradicionales y laderas abiertas. El paisaje va cambiando rápidamente: el núcleo queda atrás, el valle se abre bajo los pies y la silueta rocosa de Peña Mea gana presencia. La montaña domina el horizonte con su forma contundente, y el senderista empieza a percibir la dimensión del recorrido. Cada tramo de subida ofrece nuevas perspectivas sobre el concejo de Aller y sobre las montañas cercanas.
Uno de los grandes atractivos de la ruta es la aproximación al Ojo de Buey, una impresionante ventana natural situada en el macizo calizo de Peña Mea. Este arco de roca es uno de los puntos más fotografiados del recorrido y un lugar especialmente llamativo por su tamaño, su ubicación y el paisaje que enmarca. Llegar hasta él supone uno de los momentos más especiales de la ruta, ya que combina belleza geológica, sensación de altura y una fuerte identidad visual.
El paso por el Ojo de Buey permite entender mejor la naturaleza caliza de la montaña. La roca, modelada por la erosión, crea formas singulares que hacen que Peña Mea no sea una cumbre más, sino un paisaje con personalidad propia. En este tramo conviene avanzar con calma y atención, especialmente si el terreno está húmedo o si las condiciones meteorológicas no son buenas. La ruta no presenta únicamente esfuerzo físico, sino también la necesidad de moverse con seguridad en terreno de montaña.
Tras superar este sector, la ascensión continúa hacia las zonas altas de Peña Mea. La pendiente se mantiene exigente y el paisaje se vuelve cada vez más abierto. Los prados de altura, las laderas calizas y las vistas hacia el valle acompañan el avance hasta la cumbre. La subida final es probablemente la parte más dura del recorrido, pero también la más gratificante, porque cada metro ganado amplía la panorámica y acerca al objetivo.
La cima de Peña Mea, situada en torno a los 1.558 metros, ofrece una recompensa espectacular. En días despejados, las vistas se extienden hacia buena parte de la montaña central asturiana, con el concejo de Aller a los pies y un horizonte amplio de cordales, valles y cumbres. Es un mirador natural de primer orden, perfecto para detenerse, descansar y contemplar el paisaje después del esfuerzo de la subida.
Además del valor paisajístico, Peña Mea tiene una fuerte presencia simbólica en el territorio. Su perfil es reconocible desde muchos puntos del entorno y forma parte de la identidad montañera de Aller. Es una cima que atrae tanto por la belleza de sus vistas como por la singularidad del Ojo de Buey, convirtiéndose en una ruta muy recomendable para quienes buscan algo más que una simple caminata.
El regreso se realiza por el mismo entorno de subida, por lo que la ruta se considera lineal según el criterio que estamos utilizando. La bajada exige atención, especialmente en los tramos de pendiente, roca o terreno irregular. Después del esfuerzo de la ascensión, conviene no confiarse y descender con calma, aprovechando también para disfrutar del paisaje desde una perspectiva diferente.
La Ruta de Peña Mea es ideal para senderistas con experiencia o con buena condición física que busquen una ruta de montaña auténtica, exigente y muy visual. Su combinación de desnivel, paisaje calizo, vistas panorámicas y elementos naturales singulares la convierte en una de las grandes propuestas de Aller. No es una ruta para hacer con prisa, sino para saborear cada tramo: la salida desde Pelúgano, la aproximación a la roca, el Ojo de Buey, la subida final y la amplitud de la cima.
En conjunto, Peña Mea ofrece una experiencia completa de montaña asturiana. Es una ruta dura, pero muy agradecida, donde el esfuerzo queda compensado por la fuerza del paisaje y por la emoción de alcanzar una de las cumbres más características del concejo. Una ascensión imprescindible para quienes quieren descubrir el Aller más montañero, espectacular y lleno de identidad.