En Xomezana Baxo, el agua y la piedra conservan la memoria de un paisaje rural donde los molinos fueron parte esencial de la vida cotidiana. Una ruta breve, circular y muy sencilla para descubrir uno de los rincones etnográficos más singulares de Lena.
La Ruta de Los Molinos de Xomezana es una de las propuestas más accesibles del concejo de Lena. Su recorrido permite adentrarse en un paisaje de bosque, arroyo y caminos tradicionales, mostrando cómo el agua fue durante generaciones una fuerza imprescindible. Es una ruta corta, cómoda y con un alto valor patrimonial, ideal para una experiencia tranquila y familiar.
El itinerario parte de Xomezana Baxo y es un recorrido circular de aproximadamente 2,53 kilómetros, con un desnivel positivo y negativo de 122 metros. Con una altitud que oscila entre los 568 y los 690 metros, su dificultad es baja, lo que la convierte en una opción perfecta para todos los públicos.
Desde los primeros pasos, el camino invita a observar los detalles: muros de piedra, vegetación húmeda y el curso del arroyo. La ruta no busca grandes cumbres, sino acercar al senderista a la relación entre el pueblo, el agua y el trabajo tradicional. Es un recorrido que se disfruta mejor sin prisa, deteniéndose a leer la historia de cada rincón.
Uno de los grandes atractivos es la presencia de varios molinos tradicionales, algunos restaurados y otros conservados como testigo del pasado. Estos espacios, como el Molín y Fuente de la Corra, el Molino de Salomé o el Rabil de Sabel, no eran solo construcciones funcionales, sino lugares de encuentro y actividad comunitaria que definieron la economía de las aldeas.
El sendero avanza entre zonas arboladas y tramos junto al arroyo, donde la humedad crea una atmósfera fresca y recogida. Este entorno natural, característico de la montaña central asturiana, realza el valor etnográfico de la ruta, alejándola del bullicio y permitiendo una conexión íntima con el paisaje.
Aunque la duración puede oscilar entre las 3 y 5 horas según la guía, su corta distancia permite adaptarla al ritmo de cada visitante. Es una invitación a detenerse, observar y disfrutar, aprovechando su estructura circular para regresar a Xomezana Baxo cómodamente tras una jornada de descubrimiento patrimonial.
En conjunto, esta ruta es perfecta para quienes buscan una experiencia sencilla y llena de significado cultural. Es un recorrido que demuestra cómo pequeños elementos del paisaje —un molino, una fuente o un puente de madera— son suficientes para explicar la esencia del Lena más rural, etnográfico y cercano.