Los centros visitables y museos de la Montaña Central permiten descubrir las historias que no siempre se ven a primera vista. El prerrománico de Lena, la cultura del hórreo en Bueño, la vida cotidiana de los pueblos, la tradición lechera de Morcín y, especialmente, la memoria minera de Mieres encuentra aquí espacios donde se conservan, se explican y se transmiten. Recorrer el Poblado Minero de Bustiello, acercarse al Pozu Espinos o conocer el Pozu Fortuna ayuda a comprender cómo el carbón transformó el paisaje y la vida de varias generaciones.
Otros equipamientos, como los museos etnográficos de Gallegos, Cenera o La Foz, muestran una realidad más doméstica, vinculada al trabajo rural, los oficios, la alimentación y las costumbres locales. No son simples colecciones de objetos: son lugares que ponen contexto al territorio y permiten entender mejor sus pueblos, su patrimonio y la forma en que la Montaña Central ha llegado a ser lo que es hoy.